Escribo esta entrada en español porque sería incapaz de saber transmitir lo que siento y lo que pienso en otra legua que no fuese la “materna” (ya que viene a caso). Lo voy a dividir en varios capítulos: Lactancia materna, Bancos de leche e Introducción a los sólidos (punto en el que me encuentro).

Y es que el destete está siendo imposible! Alegría ronda los ocho meses y no hay manera de que quiera otra cosa que no sea pecho. Gracias a Dios he tenido buena y abundante leche, y no ha hecho falta otra ayuda para que aumentase cada semana y cada mes lo correspondiente, de hecho, nunca ha perdido peso. Y sigue aumentando.

Está comprobado que el mejor alimento para un bebé es la leche materna, aunque no fui consciente del valor de ésta hasta que no me puse en contacto con los bancos de leche (en España y en Londres) y consulté La Liga de la Leche. Simplemente alimentaba a mi hija, sin más, aunque en casa alaban que pudiese hacerlo (mi abuela tiene hermana de leche, mi madre me dio pecho pero poco tiempo y ha habido casos menos fortuitos con este tema). No sabía lo necesaria que podía ser la leche de la madre para muchos niños, y que a veces no la pueden tener.

Esto no quiere decir que la leche de fórmula sea mala ni que al bebé le vaya a perjudicar, sino que la de la madre es la más completa para el desarrollo del bebé durante los primeros meses. Y más para los bebés prematuros o más débiles, por el motivo que sea. Por eso quiero animar a todas las futuras madres a no dudar sobre el tema! Otra cosa es que no les suba la leche o tengan alguna razón de peso por la que no amamantar a su bebé.

Las distintas marcas de artículos para la alimentación del bebé: papillas, leches, biberones, etc. añaden en la información que dan sobre sus productos que la leche materna es lo más recomendable, que seas sabedora de ello. Otro punto a favor para optar por el pecho como la forma de alimentar a tu hijo.

Como he dicho, yo llevo ya casi ocho meses dando el pecho. Y Alegría no sólo ha ido creciendo como toca, sino que no se ha puesto malita nunca, y eso que “la gordi” no para de aquí para allá! Y yo enseguida recuperé, prácticamente,  el peso anterior al embarazo. Sigo sin apenas privarme, pero comiendo bien,  y no gano peso.

Como todo, tiene sus cosas buenas y menos buenas (porque no se puede decir que sean malas). Yo tan casi no tuve molestias durante el embarazo y el parto, pero recuerdo la primera semana de dar el pecho como si me arrancasen la piel, un dolor los primeros segundos de cada toma que me dejaba sin fuerzas.  Ahora, a partir de la semana casi ningún problema. Además, requiere que seáis dependientes una de la otra, ya que nadie más le puede dar el pecho. Puedes sacarte la leche, para mí el sacaleches ha sido la peor inversión de la maternidad pero, por contra, todo el mundo me había hablado maravillas de este instrumento. Si te va bien, perfecto! Pero si no, como es mi caso, pues requiere que cada 3-4 horas estés con tu hija. Aunque por otro lado, son minutos irrepetibles. Creas un vínculo de cariño, generosidad, atención y amor recíproco increíble y difícil de de vivir en otros aspectos de la vida.

Y además, ahora que estoy intentando introducir algo de alimentos sólidos: qué cómodo y práctico es dar el pecho! Yo le he dado a Alegría en mil y un sitios diferentes y atípicos.

Comprendo que las madres que tienen que incorporarse al trabajo, tras el permiso de maternidad, tienen que hacer “inventos y casi milagros” para poder continuar. Pero por seguir intentándolo que no quede, pidiendo todos los permisos que den en la empresa para poder hacerlo. Quizás a tí sí que te va bien sacarte la leche y almacenarla y el bebé no protesta porque se la des, o den, con el biberón (Alegría es incapaz, por eso mi poca utilidad del sacaleches).

Si tienes dudas de cómo hacerlo pregunta a la matrona, ginecólogo o pediatra. Suele haber talleres de lactancia en los hospitales y sesiones de ayuda. Consulta las webs de La liga de la Leche en España y la de la Asociación Española de Bancos de Leche Humana. Todos ellos te orientarán de cómo hacerlo, cómo cuidar el pecho, qué puedes y que no tomar, etc. Aunque el dar el pecho irá evolucionando conforme pase el tiempo (Alegría sabe en que pecho tengo más o menos y protesta si no le doy en el que hay más, o ella misma “juega” para que me suba más leche).

Con mi experiencia he intentado transmitir que dar el pecho es una oportunidad única que aporta muchísimos beneficios físicos y psicológicos, tanto para la madre como para el bebé. Así que, a ello!!

 

El próximo capítulo se centrará en los bancos de leche: qué son, cómo colaborar y la razón de su altruísmo. En relación a los más pequeñajos te pueden interesar otras entradas reunidas en la sección de Mami Mamo. Y si no te quieres perder ninguna, suscríbete para recibir cada nuevo post por mail 🙂

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