Si sueles coger bastantes vuelos con niños, principalmente con bebés y sus carritos, sabrás de lo que hablo. La eterna pregunta: ¿¿¡¡dónde recojo el carrito??!! y, ¿dónde lo dejo?

1.- Lo segundo es más fácil, niégate a dejarlo en facturación directamente. Di que lo tienes que dejar en la puerta del avión, que no puedes ir con tu equipaje de mano y tu bebé en brazos. Hablo porque me ha pasado y no se ponen de acuerdo ni los trabajadores del aeropuerto en saber qué se tiene que hacer con los carritos. Una vez me querían hacer meter el carrito en una bolsa que ellos me daban junto con las maletas. Mi cara pasó de alucine a un cabreo monumental. ¿Cómo iba a meter un carrito, que no es de los paraguas, en una bolsa de plástico? Yo ya le decía que no cabía y ella empeñada en que sí. Pues me tocó doblar el carro, todo esto con mi hija en brazos (viajo muchas veces sola), tarea no fácil, y demostrar como era una locura lo que me estaba pidiendo. Se ve que vio cómo me iba aumentando el enfado, por desgracia porque al principio intenté ser suficientemente amable para que comprendiese que no era factible, pero no cedió hasta el final, donde se dio cuenta del “circo” que supone llevar a tu bebé en brazos, la bolsa de comida/pañales y demás utensilios, tu equipaje de mano (porque ya intentas viajar casi con una muda para cargar con lo mínimo posible…). Pues esto por un lado.

2.- Luego está el tema de pasar el arco de seguridad: unos te hacen pasar el carro, desmontado, por la cinta, hay donde te ayudan y donde no, hay aeropuertos donde te hacen probar su comida y otros que pasan olímpicamente, hay algunos que, para eso también se tendría que recoger firmas, la zona de preparación de las bandejas está separada de la cinta del escáner (Terminal 4 de Barajas, por ejemplo) y has de hacer malabares para pasar el carro (desmontado), a tu hija dejarla por el suelo, mientras, o en brazos, la bandeja del ordenador, la de los líquidos, la maletita… y que te digan que “no podemos tocar nada” cuando pides ayuda para que te vayan pasando las bandejas de un lugar a otro. He de decir que ciertos aeropuertos tienen una cinta sólo para viajeros con carritos. Pero, en fin.

3.- Lo más difícil todavía, si estás de escala… pues a poner los brazos fuertes. En un sitio te dicen que en el aeropuerto donde haces la escala te dejarán un carrito, porque el tuyo ha de ser facturado al destino final si no quieres salir del aeropuerto, volver a facturar…. Pues llegas al aeropuerto donde haces escala y de carrito nada, cuatro estupendas horas con tu amor en brazos. Y la bolsa de sus cosas y tu equipaje de mano. Imagínate no solo tener que comer, sino tener que ir al W.C… ¡increíble! Desde luego que te conviertes en una ¡superhéroe! A las dos horas no podía más, si me hubiesen comentado mejor, al menos hubieses sacado del carrito la mochila que siempre llevo encima, pero no fue así. Por lo que otra vez de mostrador en mostrador “llorando” para que me diesen una solución. Nada, que hace tiempo que no hay carritos para dejar. Desesperada se me ocurrió pensar en objetos perdidos. Tras cruzarme el “pequeño” aeropuerto de Dusseldorf por enésima vez cual mula de carga llegué a este cuarto, estaba claro: el encargado “volvería en 5 minutos”. Fueron algunos más pero, como quien te abre las puertas del cielo cuando llegó. Sí había dos carros, que claro, no me extrañaba que estuviesen abandonados. El estado era bastante precario, pero uno de ellos me hizo el “papelón” del siglo. El operario se quedó alucinado, sólo me dijo que no lo sacase del aeropuerto (es lo que me faltaba salir del aeropuerto con un carro que tan apenas rodaba ja, ja). Pero para anonadadas las azafatas de la puerta de embarque cuando les dije que ese carro se quedaba ahí, que no era mío, que era de objetos perdidos…

4.- Y por último y el hecho donde ni aeropuertos, ni países, ni compañías aún no se han puesto de acuerdo. ¿Dónde te devuelven el carrito? En la puerta del avión, en la cinta con las maletas, en la cinta de objetos especiales (¡en Barajas siempre!). Cuando vas a facturar unos te ponen unas etiquetas como las maletas, les pides las naranjas porque ya te sabes que con esas que te ponen no vas a poder tenerlo a la salida del avión, pero como “ellos saben más” te resignas y sigues porque no estás para perder tiempo, ya que aún te queda el proceso de desmontar, vaciar, volver a montar y llenar del control de seguridad. Llegas a la puerta de embarque y te dicen con toda seguridad: “Con esas etiquetas lo habéis de recoger en la cinta”. ¡Lo sabía!. Llegas al avión y ruegas al comandante y al operario encargado de bajar las maletas y carritos a la bodega que por favor te pongan las etiquetas de papel, que necesitas el carrito a la salida, que ya sólo viajas con una mini maleta para no tener que esperar en la cinta a que te salga ni maleta ni el carro, que sólo quieres llegar a casa pronto, etc. A veces eso parece Babilonia, cada uno hablando su idioma, lo que sabe, lo que no, la normativa de su compañía, de su país…. Si las consigues ¡has triunfado! si no… a lo mejor te lo suben a la puerta, a lo peor no es que no sólo ves como todas las maletas van desapareciendo de la cinta, sino que tu carrito lleva casi tres cuartos de hora y media hoja de reclamación (escrita de aquella manera porque tu bebé está en el otro brazo cansado y sin parar de moverse), ¡en la cinta de equipajes especiales! O que sí, al final te lo han subido y tu convencida de que una vez más estaría en la cinta has cruzado hasta la aduana… ¡nooooo! ¡si yo sólo quería llegar a casa! ¡O sea, que nadie sabe nada! Después de unos cuantos viajes he descubierto que sí, ¡que la clave es la etiqueta de papel! Otra cosa es que estén por la labor de ponértela o no.

5.- Si aún viajas con el Maxi-cosi, o similar, pregunta a la entrada del avión si el vuelo va lleno, si no es así si te podrían dejar meterlo y ponerlo en uno de los asientos libres. El vuelo te cambia.

6.- Por eso, firma la iniciativa de No sólo comen y duermen para que no haya lugar para la duda y tengas siempre el carrito al salir del avión. Si lo has vivido porque sabes de lo que hablo, si lo vives porque aún lo sabes más y, si nada de lo anterior, por solidaridad con las que nos sabemos las historia que os acabo de contar. Firma aquí 🙂

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