Si he pospuesto bastante este post desde que escribí el Capítulo I: Lactancia Materna y el Capítulo II: Bancos de Leche Materna es porque hasta ahora mi hija no ha comido nada bien. Por ello me era imposible escribir sobre esto, de hecho en vez de “introducción a los sólidos” lo hubiese titulado como “introducción al karma”.

Debido a que mi hija se alimentaba estupendamente a base de leche materna el pediatra retrasó los sólidos hasta el octavo mes. Sabía que era difícil, pero nunca me hubiese imaginado que me iba a llevar casi 6 meses más el proceso.

 

De todo esto sólo he usado los chupetes…

El asunto empezó complicado porque fue incapaz de tomarse dos gotos de un biberón, ni de leche de fórmula, ni de cereales. He acumulado biberones y tetinas de marcas, modelos, formas distintas como para montar un mercadillo. Había días que me pasaba en Boots como casi una hora para elegir el que creía que iba a ser el biberón definitivo. Llegaba a casa y, pues no. Ese no era. Lo mismo con las leches de fórmula. Tuve botes en casa de todos los tamaños, modelos y formas que, por desgracia y con todo el dolor de mi corazón, se iban a la basura tras las cuatro semanas en las que ellos guradan las propiedades y yo la esperanza. Tres cuartos de lo mismo con los cereales: normales, hidrolizádos, ecológicos, orgánicos… Que como mucho me comía yo por no tirarlo (y es que la comida de bebé abierta no te la cogen en ningun sitio, ni iglesias, médicos, ONG’s. Totalmente comprensible aunque yo sabía que lo mio estaba prácticamente intacto).

 

Cuántas veces hemos acabado con jamón y pan

Pues prueba a dárselo con cuchara”, “pues que se lo de tu marido para que no asocie”, “pues dáselo tibio”, “pues dáselo menos caliente”, “es que la quemas!”. Pues es que no!, cuando dicen que no es que no, o prepárate para lo peor. Entonces, sólo nos quedaba comida y merienda, ya que el biberón que era, en principio, para desayuno y cena estaba descartado e iba a continuar con el pecho.

 

 

Lo primero, pollo con verduritas (patata, zanahoria y alguna judía) y para merendar plátano, zumo de naranja y dos galletas María (nada fàcil de encontrar en Londres si no te vienes con ellas en la maleta, por lo que llegarás con “migas” María en vez de con galletas o te das un paseito hasta el supermercado español en Notting Hill). Pues también, con lo bueno que está, podía tardar dos horas en comerse tres cucharadas.

 

Así que entonces te vuelves loca y una friki de las cucharas. Tu madre que no concibe que vayas a probar con otras cucharas que no sea tu papillera de plata, que con tanto cariño había guardado, la de la farmacia que te vende una que parece casi un cuenco pero que es “la que de verdad les entra”, otra mamá con más experiencia te cuenta que “las de silicona son las mejores, y más si están dentando”, y tu que no sabes por cuál dedicirte, si por una vajillita ideal de Cath Kidston o por la cucharita que promete ser “la bomba”, antideslizante, antigérmenes, anatómica, etc. pero de esos colores estridentes que tanto gustan en UK para niños pequeños.

 

Pero ni con cuchara ni con el weaning (cuando los niños comen ellos con las manos a la vez que exploran texturas, formas, sabores y colores) que me aconsejó la Health Visitor. Con persistencia, paciencia, Pocoyo, libros, canciones, juguetes y casi una compañía circense a nuestro alrededor fue comiéndo algo de lo que le tocaba comer. Porque el jamón lo debora y devoraba, casi compartíamos mi vol de All Bran y muesli y de vez en cuando me ha pedido hasta gazpacho! Pero ella ni un Mi Primer Danone.

Y engordando lo mínimo, con lo que engordó sólo con pecho, llegamos al año! Bien, ya podíamos probar con otros alimentos, a ver si corríamos mejor suerte. El pescado (congelado) que introducimos a los 9-10 meses tampoco tuvo demasiado éxito. Probamos ya con la clara de huevo, y tampoco. Todo bien pasado, con grumos, a pellizcos, etc. pero no había forma. En cambio, descubrimos que la sémola de caldo de pescado y de caldo de carne le entusiasma! Se comería queso tierno y rosquilletas a todas horas y que le va gustando la leche desnatada omega 3 (por recomendación del pediatra) con media madalena para desayunar. Incluso la merengada. Ah! Y es fan de los licuados de mi madre de zanahoria, manzana y un poquito de gengibre!!!

 

*Introducción sólidos. Breve guía standar (aunque lo mejor es hablarlo con el pediatra).

– Se suele empezar sobre los 6 meses porque antes el aparato digestivo aún está madurando. Con este tiempo ya se suelen poder sentar y son capaces de tragar, pero lo dicho: consulta con el pediatra cuándo es el mejor momento para tu hijo.

– 6 meses: Papilla de verduras con pollo (patatas, zanahorias, judías… retrasar hasta los 12 meses las espinacas y las acelgas).

– 7 meses: Cereales con gluten y otros tipos de carne como la ternera o cordero progresivamente. Probar yogures de leche adaptada.

– 9 meses: Pescado blanco, previamente congelado.

– 10 meses: Se va introduciendo la yema de huevo junto con el puré de verdura. También incluir poco a poco legumbres en el puré (lentejas, guisantes, garbanzos).

– 12 meses: Se puede introducir la clara de huevo.

Siempre: 500ml. mínimo de leche al día; desayuno y cena: biberon o papilla; merienda: fruta con galletas. Introducir paulativamente cada nuevo alimento, para comprobar si se dan intolerancias. No abusar de la sal. Y siempre bajo supervisión de un adulto! (he de admitir que era y soy una histérica del atragantamiento).

 

 

Este invento me ha ayudado mucho… cuece, calienta,  tritura y descongela. Aunque nada que ver con un buen cocido casero.

 

Así que, si no es que te sale un niño comedor todo se basa en el “prueba error”, persistencia, paciencia y amor.

 

 

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