Lo primero, gracias a No sólo comen y duermen por la mención! y por facilitarme una respuesta o, por lo menos, un debate para ver si sacamos algo en claro.

La cuestión es que yo, el NO, no lo he utilizado casi y, por más que le he dicho que SÍ, ella erre que erre con el NO (mientras lo escribo me río porque me la imagino y lo hace con mucha gracia). Soy una madre bastante intuitiva, he leído poco sobre bebés porque empecé a hacerlo y mi hija iba “a otro rollo”: no ha gateado como el 90% de los bebés, y le costó; no ha tomado biberones como ya os he comentado; le cuesta una eternidad comerse la cantidad que en un “potito” pondría 6 meses ( y ya tiene 14 meses). No he sido capaz de dejar a “mi gorda” llorando en la cama 3-5-10… minutos para que aprendiese a dormir; aún no la hemos sacado de la habitación y no ha habido un día en que no haya dormido entre medias unas horas (me he convertido adicta al placer de dormir con ella); y otras tantas cosas que “debería no hacer”. Así que, si en unos años es una niña rara ya sabéis el porque. Pero si no, esos sufrimientos y lloros que le he/hemos ahorrado (que la vida ya se los dará, por ser vida).

Por ello puedo decir que, más bien, hemos evolucionado juntas. Ella como “mini person” y yo como madre. Pero lo que sí leí una vez cuando estaba embaraza (el dónde no me acuerdo) y que se me quedó grabado era lo de no hablarles en negativo, evitando los NO’s y el tema de lo bien que captan el tono de voz. Así que he intentado no decir más NO’s de la cuenta, y ella lleva unos quince días que en seguida que no quiere algo empieza a girar la cabeza lateralmente. Aún no lo dice (ya os digo que va a su ritmo), pero lo hace.

 

Por eso, la teoría de que es porque es lo que más escucha no me acaba de convencer. Que sea más físico, al resultarles más fácil mover la cabeza de lado a lado, que social o educativo me vale. Me quedo más con esta idea.

Si la otra está comprobada, acabo de meter mucho la pata. 😉

Y vosotros, ¿os pasa, qué creéis?

Advertisements