Está el ratoncito Pérez, los Reyes Magos, Papá Noel… y en mi casa acampa a sus anchas, especialmente esta semana, el fantasma de los chupetes.

En cinco días han desaparecido cinco chupetes!! Sí, estoy convencida de que este “ser” también existe. No es posible que lleve un chupete en su sitio cuatro días y vayas a por él cuando lo necesitas y ya no esté. Pero si lo llevo viendo aquí toda la semana!!?? Y al cabo del tiempo lo encuentras, en el mejor de los casos, en el sitio que nunca te hubieras imaginado.

 

 

Foto: Suavinex

Tenía seis chupetes y sólo me queda uno! Ni idea de donde se han metido. Ni debajo de los sofás, ni de la cama, ni en la parte de abajo del carrito, ni en la basura (Alegría ha empezado a ayudarme, y mete unas cuantas cosas de más en el cubo de la basura).

Encima, los perdemos a pares, porque desde hace un mes necesita dormirse con uno en la mano y el otro en la boca. Y de vez en cuando se los va cambiando, por los que los lleva juntos en una cintita. Ya os he comentado que ella va a la suya, es incapaz de tener un peluche o muñeco en la mano más de cinco segundos. No he visto una niña que le haga menos caso a los muñecos. ¡Y yo, que sigo coleccionando peluches bonitos a estas alturas!

 

Poco queda por inventar…

Pues en fin, que sí. Cada día estoy más convencida de que existe también un personaje en la infancia que debe agenciarse miles de chupetes y, de vez en cuando, juega con los padres a volvernos locos haciéndolos aparecer en sitios recónditos!

Y sí, en mi casa, cada vez más este fantasma reclama un mayor protagonismo.

P.S: Esto me acaba de traer a la mente que cuando mi hermana, mis primas y yo éramos pequeñas mi abuelo una vez al año nos llevaba al “huerto de los chupetitos”. Un huerto que tenía un árbol que en vez de dar naranjas daba chupetes divertidos. Y nos volvíamos a casa con unos cuantos cada una (aún hay alguno en algún cajón). Los nervios que pasábamos por si ese verano no le salían. ¡Qué inocentes somos!

 

Exactamente eran estos! 

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