Hola!

Hoy os cuento la mini escapada a Marrakech con niños, ya que me habéis preguntado qué tal ha sido el viaje con ellos. Resumiendo rápidamente: una experiencia fantástica.

MARRAKECH CON NIÑOS

Fueron tres días bastante intensos pero valieron la pena, porque no las teníamos todas con nosotros sobre este viaje. Yo, personalmente, tenía muchas ganas de ir desde hace tiempo, mi marido no compartía la misma ilusión, y aún menos el hecho de ir con nuestros hijos. Algo parecido pensaba la familia y algunos amigos. Pero oye, yo había estado leyendo reportajes, blogs, etc. y tan mal no lo pintaban.

MARRAKECH CON NIÑOS

MARRAKECH EN FAMILIA

Aún así, mis primeras ganas fueron decayendo conforme se acercaba el momento porque empecé a cuestionarme temas de seguridad, sanidad sobre todo por si al bebé le pasaba algo, viaje y desplazamiento ya que desde Valencia había que hacer escala y madrugar bastante… Pero creo que todos quedamos prendados desde el minuto uno.

MARRAKECH CON NIÑOS

Desde que pusimos pie en tierra en un aeropuerto amplio y moderno, que contrasta con lo que ves mientras el avión desciende, la gente no pudo ser más amable, cariñosa y servicial (bien sea porque son así, bien sea porque viven del turismo muchos… me da igual, el caso es que cuesta, en países en los que vivimos, encontrar gente así).

 

Al ir con niños elegimos un hotel a las afueras, para poder “desconectar” de esta ciudad que va a 2.000 por hora. Nos alojamos en uno que me habían recomendado y fue un acierto, mantenía la estética de la ciudad y su entorno. Un hotel que te trasladaba a las tierras áridas del desierto, lleno de cactus piedras color tierra, terrazas y jardines preciosos. Además de facilidades como piscinas, pista de tenis, actividades “locales” para adultos y niños como: cerámica, hornear pan… Estuvimos genial, pero para la próxima me encantaría probar en un riad.

MARRAKECH EN FAMILIA

MARRAKECH CON NIÑOS

MARRAKECH CON NIÑOS

Para visitar la ciudad el primer día reservamos guía, nos pusieron en contacto con una guía español desde el hotel y fue fantástico. Recorrimos y nos explicó el Palacio de la Bahía y el contexto, la ciudad y nos llevó al zoco de los artesanos. Esto es de las cosas que más me han impresionado últimamente: ver a la gente trabajar a mano la madera, la piel, la tela, los metales, tintar la tela… y distribuirse las tareas (unos cortan el cuero, otros lo cosen, otros rematan…) fue muy impactante en esta época en la que todo lo hacen máquinas a destajo en tiempo récord. El recorrido por las calles del zoco en conjunto fue de lo mejor, con la mezcla del ir y venir de la gente, los puestos, los medios de transporte por callejuelas laberínticas, los animales que transitan sin más…

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El guía también y hizo lo propio y nos llevó a “picar” a herboristerías con remedios naturales de todo tipo: cargamos con especias, tés, aceite de argán y el eye liner típico. También acabamos comprando alfombras… en una “fábrica” donde primero nos contaron los distintos tipos, procedencias, forma de ser tejidas, etc. Muy interesante y auténtico, la verdad. Me gustaría haber visitado las Tumbas Saadies pero estaba cerrado por reformas. Aún así, pasamos casi todo el día dentro de la Medina aunque desconectamos un rato en Terrasse Des Epices, una terraza en medio de la Medina con vistas a los montes nevados del Atlas donde sentirse de nuevo un poquito “europeo” pero con la esencia del lugar.

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TERRASSE DES EPICES

Y acabamos en la plaza Jemaa el-Fna donde a mitad tarde se empiezan a montar puestos sin parar de comida, flores y atracciones varias. Es un jaleo ensordecedor mágico, el bullicio aquí tiene algo especial.

MARRAKECH CON NIÑOS

Hicimos en paseo en camello de rigor, que si acaso fue lo que menos me gustó. No subí yo, pero verlos allí atados esperando a turistas para dar un paseo me dio lástima. Quizás en el desierto el tema varía y está mejor. No sé.

Y, por supuesto, visitamos los Jardines Majorelle, nos llovió pero aún así ¡es un lugar precioso! Creo que da igual a la hora que vayas que va a haber cola, lo mejor es ir con guía que tienes entrada prácticamente directa (o eso leí). Encontrar unos jardines así en medio del caos de esta ciudad es brutal. Y descubrir un poco más de la cultura local en el Museo Bereber es muy recomendable.

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Lo único que me defraudó (imagino que mucha gente va a discrepar) fue el hotel La Mamouinia, ese lujo ostentoso como que no me acababa de pegar con la ciudad…

La experiencia en su conjunto fue muy enriquecedora, conocer a otra gente, eliminar creencias preconcebidas, descubrir otra forma de vivir, una ciudad diferente (“rota” como decía mi hija), aprender a darle importancia a lo que realmente lo merece, conocer gustos y olores distintos, ceder y/o empujar cuando toca (en temas familiares, en esto me refiero)… Siempre me ha gustado viajar, pero desde luego que ahora en familia mucho más.

¡Nosotros solo podemos animaros a ir! ¡Y es que nos despedimos con ganas de volver y descubrir el Atlas!

Sitios que tenía apuntados pero que no llegamos a visitar por tiempo o por disponibilidad. A modo notas que tenía:

Tiendas: Chabi chic, 33 Rue Majorelle, Akbar Delights, Norya Ayron (caftanes), Mustapha Blaoui.

Restaurantes: Le jardin (brunch), La famillie (estuvimos pero teníamos que esperar y teníamos a los dos niños famélicos), Nomad (brunch), Zwin Zwin (terraza), Café Árabe (tés), Bozin (cenar)

Riads: El Fenn, Riad Be, Riad Mena, Riad Abracadabra, Le Jardin (había cola para entrar porque se paga para visitar).

Cuentas que empecé a seguir: simplymorocco mydearmorocco owlmorocco